Diario de viaje ficticio: aprender a disfrutar de una moto pequeña
Dejé de medir el viaje por la autopista y empecé a fijarme en las carreteras intermedias.
La carretera se sintió diferente cuando dejé de mirar el contador de kilómetros. Las pequeñas decisiones empezaron a dar forma al día: dónde parar, qué bolsa abrir y si el siguiente tramo encajaba con el ánimo del viaje. La moto era simplemente la forma de llegar a esos momentos.
Lo que me llevé a casa
Al aparcar entendía mejor qué quería de la siguiente salida. Buscaba menos paradas apresuradas y una rutina de equipaje en la que no tuviera que pensar. El viaje había sido pequeño, pero había dado una historia propia a un fin de semana corriente.
Noticias de la industria
Más populares
Adaptar la ropa al espacio del equipaje
Afrontar con calma las curvas de terreno suelto
Añadir paradas útiles a una ruta de aventura
Aprender de una sesión corta de técnica